Creo que lo
primero que hay que plantearse al iniciar cualquier sistema
de entrenamiento-nutrición que difiera en todo o en parte
del realizado hasta el momento, y que esté encaminado
a la mejora de nuestro aspecto físico y, como no, de
nuestra salud, es hacer un paréntesis en los hábitos
alimenticios para marcar un punto y aparte en los mismos.
Dicho esto, es necesario
tener en cuenta que nuestro hábito alimenticio a partir de este
momento ha de estar muy controlado, pues es la dieta la que
marcará las pautas de nuestro progreso, estancamiento o retraso;
así que habrá que "comer con una calculadora en la mano", o
al menos en la mente.
Por ello, hay que tener
en cuenta ciertas "normas" acerca de lo que comemos; lo primero
es conocer nuestra necesidad calórica, para trabajar y controlar
adecuadamente nuestra ingesta diaria de alimentos. Hay varias
fórmulas para calcular nuestra necesidad calórica diaria o metabolismo
basal, yo me he quedado con una muy sencilla, que difiere poco
en varones y féminas:
Para ellos: peso corporal x 11 / 0'4526
Para ellas: peso corporal x 10 / 0'4526
el resultado habrá que multiplicarlo por 1'2, que es
el coeficiente para ejercicio moderado y que corresponde a
nuestra actividad cotidiana realizada en el día, como
es caminar, trabajar, etc., y así obtendremos nuestro
requerimiento calórico en cifras diario. Pero esas
calorías han de provenir de un reparto adecuado en
porcentaje de prótidos, azúcares y lípidos
(proteínas, carbohidratos y grasas).
La relación adecuada aproximada para un deportista de resistencia
será de:
CH 60 por ciento (Carbohidratos)
PR 25 por ciento (Proteínas)
GR 15 por ciento (Grasas)
pero para el propósito que planteo en este caso sería conveniente
elevar la ingesta proteica ligeramente, en detrimento de la
de carbohidratos, de tal manera: CH 50 por ciento (Carbohidratos)
PR 35 por ciento (Proteínas) GR 15 por ciento (Grasas)
Al bajar ligeramente la
ingesta de carbohidratos y elevar las proteínas, el
organismo obtiene menor material de combustión y se
ve obligado a obtenerlo de la reserva de grasa corporal, con
el ejercicio justo y en el momento adecuado.
Téngase en cuenta
que estos tres macro nutrientes mencionados tienen en común
la función de nutrirnos, pero no con el mismo objetivo
final; ni siquiera las proteínas y carbohidratos que
tienen el mismo índice de aporte calórico, 4
calorías por gramo, tienen la misma finalidad: los
carbohidratos son la fuente de energía, al igual que
la grasa (más potente aún, 9 cal. por gramo),
mientras las proteínas son la base nutricional del
tejido. Es claro entonces, que con una ingesta de grasa constante,
el trabajo se centrará en la búsqueda de la
relación adecuada y personalizada para cada individuo
de la ingesta de carbohidratos y proteínas.
Pues bien, para acercarse
a las cifras correctas de las que hablo, hay que procurar
huir en lo posible de los platos demasiado elaborados o precocidos
(envasados, sobretodo), ya que la información que aparece
en el etiquetado, en muchas ocasiones no es del todo real,
debido a los métodos de coloración y conservación empleados.
Así que el consejo es elaborar personalmente la comida a ingerir
con alimentos naturales manipulados con métodos de cocción
simples como el hervido, el asado o el vapor.
También es conveniente
alejarse de los azúcares simples, suben la cifra calórica
considerablemente, sin obtener apenas beneficio a cambio.
En este momento, quiero
hacer un inciso para dar la necesaria importancia a las vitaminas,
sin ellas, las reacciones químicas necesarias para el aprovechamiento
de los nutrientes que ingerimos, no sería posible, son el
"aceite refrigerante de nuestro motor", así que un suplemento
diario (en el desayuno) de complejo vitamínico con amplio
espectro, seria muy adecuado.
Igualmente, quiero hacer
hincapié, a riesgo de hacerme pesado, de la ingesta de proteínas,
son el nutriente responsable de la construcción de tejido
y por tanto, de músculo, aunque hay que hacerlo de forma racional
y en el momento adecuado, el simple hecho de comer proteínas
a diestro y siniestro no hará crecer tus músculos, luego hablaremos
de ello, éstas reconstruyen el tejido "dañado" durante el
ejercicio duro e intenso en el gimnasio.
Lo adecuado sería
ingerir entre 2 y 2,5 gramos de proteína por cada kilo
de peso corporal y día. A partir de ahí dependerá
de la necesidad de cada individuo y sus objetivos.
La cifra resultante en
gramos de proteína jamás habrá de ser
ingerida de una sola vez, se hará repartida en 5 ó
6 comidas diarias.
En cuanto a la relación
proteínas-carbohidratos, también es importante
señalar, que habrá de ser inversamente proporcional,
con evolución favorable a las proteínas; es
decir, la ingesta de prótidos irá en aumento
de la mañana a la noche, y a la inversa en los carbohidratos.
En cuanto a la grasa,
como ya apunté, será constante, procurando que
no sea saturada, incluyendo en lo posible los ácidos
grasos esenciales; si es necesario se puede incluir un suplemento
de MCT (triglicéridos de cadena media).
Bien, en esto punto, y
conocida nuestra necesidad calórica, vamos a seguir
con la aritmética. De casi todos es sabido que elevando
la cifra de nuestro metabolismo basal en más o menos
500 cal. diarias, crearemos un entorno anabólico-calórico,
ocurriendo lo contrario si lo bajamos más o menos 500,
con el riesgo en este caso de perder tejido muscular, tan
preciado y costoso de conseguir, aunque en este caso bajaremos
el porcentaje de tejido adiposo. Que por otro lado, para la
mayoría de practicantes del deporte de la cultura física,
subir la ingesta calórica para ganar masa muscular
supondría casi irremediablemente elevar el porcentaje
de grasa corporal.
En este punto llegamos
a la gran cuestión, tantas veces debatida. ¿cómo
ganar masa muscular sin aumentar el porcentaje de grasa corporal?
Creo que es muy simple;
si para deshacernos del tejido adiposo es preciso ingerir
menos calorías de las que el cuerpo utiliza, una forma
(la más común) de hacerlo es comer menos, lo
que casi todos hacemos y por la que casi todos fracasamos.
Pero otra, y creo sinceramente, y algunos autores que he leído
también, que la más racional, saludable y eficaz
sería comer lo mismo pero quemar más, gastar
más. Es decir, aportar a nuestro cuerpo la misma cantidad
de nutrientes que se necesita para crear un entorno anabólico-calórico,
pero quemar el exceso en el propio gym con el ejercicio adecuado
para ello; moverse en la línea de separación
entre esos dos sistemas que generalmente se realizan de forma
alterna: comer mucho para crecer sin preocuparse por el porcentaje
de grasa de reserva acumulado, para después, cuando
lo vemos conveniente, dar un bajón a la ingesta de
calorías para dejar toda esa grasa acumulada en el
anterior período, con la consiguiente y desgraciada
pérdida de tejido muscular.
Comer menos alimentos,
sólo surte efectos al principio, tres o cuatro semanas
aproximadamente, por contra lo más natural y sensato
sería hacer que nuestro cuerpo queme una parte de las
calorías que recibe, concretamente aquéllas
que le sobran de nuestra ingesta y que de lo contrario se
convertirían en grasa acumulada de reserva, dicho en
términos de calle: barriga, panza, michelín,
llantita.
Por tanto, lo que eliminaría
o impediría la acumulación de tejido adiposo,
no sería en este caso comer menos, lo que reduciría
el metabolismo, sino hacer más ejercicio que lo acelera,
procurando aumentar la masa magra, pues no nos olvidemos que
el aumento de tejido magro eleva el ritmo metabólico
y elimina más calorías; el aumento de masa es
el regulador de tasa metabólica más natural
y poderoso. Para entenderlo, decir que la masa muscular es
el tejido blando que más contribuye a nuestro peso
corporal total, entre un 40 y un 50 por ciento, y nuestra
necesidad calórica o tasa metabólica o metabolismo
base, está en proporción directa con nuestro
peso; de ahí que en la fórmula de cálculo
del mismo que antes describí, uno de los factores sea
el peso corporal.
Sólo de esta forma
que explico, el metabolismo se mantiene en alza y se queman
calorías, a la vez que nuestro organismo dispone de
los necesarios nutrientes para sus funciones y para mantener
y aumentar la masa muscular.
Pero ¿por qué
acumulamos grasa? gran cuestión. Todo individuo debe
nutrirse para compensar el gasto energético que realiza
su cuerpo, oscilando bastante de una persona a otra, influyendo
diversos factores como el peso, la edad, el sexo, la actividad
a que esté sometido, su bioritmo, su biotípo
genético, etc. Pues bien, se crea un equilibrio energético
positivo cuando la ingesta sobrepasa el consumo que realiza
el organismo, que es el ritmo metabólico en reposo
más el nivel de actividad (recordad la fórmula
antes vista), de esta forma, se calcula que por cada 3.500
cal. de energía acumuladas en exceso, se forman 450
gramos de grasa en nuestro cuerpo. De igual manera, el defecto
calórico provoca el efecto contrario, pero con el consiguiente
riesgo de pérdida de otros tejidos (magro, p.e.). Interesantes
estas cifras, para llevar un control de nuestro exceso o deficit
energético periódico.
Sabido esto, voy a poner
un ejemplo gráfico, de un varón de 80 kg. de peso, de entre
25 y 30 años de edad:
80x11=880/0'4526=1944x1'2(c.a.f.m.)=2333+500=2833
cal./día
Evidentemente, dependerá
también de su morfología, de su biotipo genético. Para un
ectomorfo es claro, puede elevar esa cifra hasta 4500 cal.
sin demasiado riesgo de llenarse de tejido adiposo. Un mesomorfo,
maravilla de la naturaleza, podrá moverse por esa cifra resultante,
creo que con buenos resultados, e incluso se podrá permitir
unas 300 ó 400 cal. más. En cambio el endoformo, tendrá que
elegir entre ajustar el ejercicio o bajar las calorías diarias
que han resultado, aunque en esta segunda elección poca masa
muscular verá ganada como recompensa a su esfuerzo, por ello,
lo que yo recomiendo y que constituye el motivo de este artículo,
es que gaste en el gym con el ejercicio adecuado las calorías
que para su biotipo le sobran de su ritmo metabólico.
A algunas personas les
parecerá ridícula la cifra que ha resultado en el ejemplo,
pero estamos hablando de anabolismo "natural", exento de fármacos.
Bueno, creo que ha llegado
el momento de hablar del entrenamiento a aplicar a esa dieta,
el ejercicio adecuado para conseguir el propósito.
Cuando se trata de ganar
músculo mientras se pierde o no se gana grasa, el tipo de
entrenamiento ha de ser pesado y corto, es decir, INTENSO.
Ya comenté antes, que
para crecer no basta con atiborrarse de proteínas, que por
otra parte son tan importantes para este deporte, sino que
lo que ocurre es que nuestros músculos cuando son sometidos
a ese estrés intenso tienen más necesidad de alimento, se
abre una ventada de oportunidad, que si se aprovecha dándole
al organismo esos nutrientes extras en cantidad, crearemos
el entorno anabólico natural del que ya he hablado, pero repito
que es el entrenamiento intenso el que primero crea la necesidad,
luego es anterior en el tiempo y por tanto en importancia
al instante proteico, que lo sigue en el tiempo y en importancia.
Pues bien, la masa muscular
se estimula con movimientos pesados de corta duración,
es decir, de intensidad alta y anaeróbicos; mientras
que la utilización de grasa como fuente de energía
cuando se realiza ejercicio, se consigue por medio del uso
de los ácidos grasos, a lo que se llega con el ejercicio
aeróbico de baja intensidad, de modo que para llevar
a cabo estas dos opciones, ganar masa y perder o no aumentar
tejido adiposo, se debe realizar un ejercicio cardiovascular
de baja intensidad , que preserve el glucógeno, durante
al menos 30-40 minutos por sesión, al menos 3 ó
4 veces en semana.
Ese ejercicio aeróbico,
se realizará después de la sesión de
entrenamiento con pesas, o en los días que no se entrene,
para aquéllos que utilizan rutinas en días alternos.
El razonamiento que lleva a esta afirmación es que,
tras el entrenamiento intenso para volumen, el cuerpo ya ha
consumido la glucosa disponible, y el organismo para su abastecimiento
energético en la sesión aeróbica, tendrá
que recurrir a los ácidos grados, siempre que se realice
con intensidad moderada-baja, si no correremos el riesgo de
consumir la energía que constituye nuestra propia masa
muscular.
Si el porcentaje de grasa
corporal es elevado, por encima del 15 por ciento (a partir
del 10 por cierto, los abdominales no se ven), y se quiere
rebajar para luego buscar el equilibrio aquí propugnado,
será conveniente mantener durante un período
de 4 ó 5 semanas un déficit calórico
de entre 300-400 cal./día respecto al metabolismo basal.
No habrá demasiado riesgo de perder tejido muscular
si el balance de nitrógeno es positivo, y esto se consigue
por medio de una dieta más rica aún en proteínas,
alrededor del 40 por ciento.
Es muy importante controlar el peso corporal periódicamente,
pues cuanta más masa muscular tengamos, más activo será el
metabolismo, o sea, más calorías serán necesarias para su
mantenimiento, así que la cifra calórica no será estática.
Por ultimo, dejar claro
que la clave, la mayoría de veces reside en el metabolismo
genético ya programado en nuestro organismo en el momento
justo de nuestra concepción como nuevos seres. A pesar de
todas estas y otras recomendaciones, es posible que vuestro
cuerpo no responda como esperabais, o como responden otros
de vuestro entorno, el de vuestro compañero mismo de entrenamiento,
eso lo dicta la individualidad genética de cada uno. Todos
habréis conocido a alguien que come lo que le viene en gana
y está fibrado e incluso musculado, de modo que la clave una
vez más reside también en la predisposición genética, que
si bien no se podrá modificar, si que podremos hacer lo necesario
para sacarle todo el partido posible, que para eso es nuestra,
pero recordad que por encima de todo está la salud, nuestra
salud.
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